Especifidad local - tamaño humano
  El CRIDON de París es un organismo regional.
Cada uno de los CRIDON dispone de un ambito territorial determinado por el de las Cámaras adheridas. Esta competencia territorial hace que el CRIDON sólo conteste a los colegios notariales adheridos. La competencia territorial es una regla general que viene impuesta por el principio de la continuidad territorial. En virtud de esta regla, un CRIDON debe, en principio,  extender su competencia al conjunto de las Cámaras que dependen de un mismo Consejo regional. Ocurre, sin embargo, que en las zonas fronterizas no se respete esta regla.
La competencia territorial se aplica a todas las actividades de consulta, documentación y formación que pertenecen a la pericia de los CRIDON. Se extiende al conjunto de las funciones comunes para los cinco CRIDON.
La regla de la competencia territorial no se aplica a las actividades de edición o a los sitios Internet. Cada uno de los CRIDON puede propagarse por el conjunto del territorio nacional y solicitar la adhesión de cualquier notario, cualquiera que sea la ubicación de su Notaría, en calidad de abonado, pagando una u otra de las publicaciones propuestas. El único límite a esta propagación reside en la aprobación de las condiciones propuestas a los notarios "exteriores" por los órganos de administración o vigilancia del CRIDON que presenta esta solicitud. La competencia territorial limitada del CRIDON  a los notarios miembros de las compañías adherentes, permite una proximidad física. Como es local y descentralizado, cada CRIDON se instala en el lugar que más conviene al mayor número de notarios miembros de las camaras o colegios afiliados.
La consecuencia de la competencia territorial y del carácter regional del CRIDON es limitada dimensión del organismo. De esta manera, conserva un tamaño humano. Otra cosa sería si sólo existiera un CRIDON, en París. La mejor solución, sin lugar a dudas, es la existencia de cinco CRIDON. Permite a cada uno de ellos desarrollar una "cultura de empresa" compatible con las prácticas locales de la Notaría. Ello a permitido reducir al máximo la contratación de personal improductivo encargado de administrar los CRIDON. Una contratación de esta índole hubiera sin duda sido necesaria si el CRIDON hubiera sido nacional.
La existencia de cinco CRIDON ha permitido tambien al Notaríado, en su componente regional, conservar el control de la institución que ha creado mediante un acto de adhesión voluntaria. No cabe la menor duda que el que contribuye voluntariamente a una institución desea tener influencia en el devenir del organismo al que contribuye y gracias a la organización regional así es. No sería lo mismo si sólo existiera un CRIDON nacional ubicado en París. Una organización jacobina y centralizada perdería eficacia, resultaría indiscutiblemente más cara y estaría a merced de las fluctuaciones y tensiones que caracterizan, periódicamente, la existencia de los órganos estatutarios encargados de aplicar la política profesional. Lejos de ser el envite de un poder, auque sólo sea ilusorio, los CRIDON están al servicio de las Notarías. Su misión es defenderlas y, en cierto modo, protegerla.
Los territorios del CRIDON de París